o todas las ideas detrás de la arquitectura. 

 

El encierro es algo curioso. Esta incapacidad que hoy nos aqueja de salir y realizar nuestras vidas de forma ordinaria y normal nos ha obligado a volvernos creativos, diferentes, distantes y cercanos a la vez, a evolucionar nuestra forma de relacionarnos y de entender el mundo. 

Súbitamente y sin tiempo para la premeditación nos vimos encerrados en las paredes de nuestros hogares que en otro momento quizá nos hubieran parecido acogedores y reconfortantes, y que de la nada se convirtieron en guaridas seguras que tuvimos que entender de forma diferente para hacer la nueva vida más llevadera. 

La realidad es que nuestras casas nunca habían sido tan importantes como ahora. Se han convertido en nuestros lugares de trabajo, nuestros gimnasios, nuestros bares y cafés por solitarios que parezcan, nuestro cine, nuestro estudio, nuestra escuela y sala de conciertos, nuestro templo personal. 

Es difícil que un edificio que no esté destinado a ser habitado cumpla con todas estas funciones, porque son todas estas actividades las que definen al verbo habitar como tal. 

Pero hay una de ellas que se trata solamente de disfrutar la vida, y quizá en estos tiempos sea por ello la más importante, el placer de simplemente estar. 

Como arquitectos es común que nos hallemos describiendo los espacios de un proyecto, sobre todo uno residencial como la forma en que te sentirás en ellos. Buscamos que los elementos que eventualmente los conformarán te lleven a ese estado deseado, ya sea de paz o de exaltación, de armonía, de bienestar, de disfrutar el placer de simplemente estar ahí y en ningún otro lugar en el mundo. 

Materiales, alturas luz, sonido todo juega para convertir una atmósfera en algo sublime. Pero el factor más importante es sin duda la persona que la habita, ya que no hay experiencia que no sea subjetiva. 

Es la arquitectura no vista, la que no se puede tocar, la que no es estática sino que se transforma con la persona todo el tiempo, transformando a su vez a la persona que la experimenta. La arquitectura de las ideas y todas las ideas detrás de la arquitectura. 

 Y es por ello que hoy, nuestros hogares tienen un nuevo significado. Hoy nos toca vivir limitados por la extensión de nuestras casas, casi como una prisión; y ¿no es acaso la prisión más bella en la que tendremos que vivir?

Peter Zumthor, un famoso arquitecto suizo, menciona en su libro “Atmósferas” la siguiente cita: “El espacio no me amedrenta, sino que de algún modo, me hace más grande o me deja respirar con mayor libertad…”

Quizás sea el momento justo para buscar que nuestros espacios nos hagan libres.

 

Texto: Rodrigo Carreón U. Equipo CDM Casas de México

Fotografía: Rory Gardiner